Con ambiente de juego y ternura en su hogar, la actriz anhela ser como un ángel para su familia. La canción “Guapa” de Diego Torres le hace alusión: “Tú me enseñaste qué tan simples son las cosas, tú me enseñaste a dar amor y nada más, y donde quiera que yo esté, tu vas a estar…”.
Ana María, con su particular “súper chévere” y “pa’ acá y pa’ allá”, nació en Cartagena, es la segunda de cuatro hermanas. Creció con sus padres, la pareja que más admira: su madre amante de los deportes y su padre apasionado por el arte, la música y lo que esté de moda.
Para ella, se complementan en todo –a pesar de los problemas- son de aquellos amores que aun caminan unidos de la mano, ven por los ojos de sus nietos y se juran amor eterno.
De pequeña fue la más necia de la casa –a diferencia de ahora- andaba con sus primos hombres. “Mi infancia fue lo máximo. Hoy en día soy la mas juiciosa de mis hermanas – o la segunda- y por eso me encanta tener hijas, porque mis juegos son el Spa, las uñas, el baile y colorear” afirma la actriz que porta tennis morados y jean.
Desde el colegio, le encantaba actuar. No había obra en la que no participará, si era necesario se cortaba el cabello para hacer un papel de hombre, hacía lo que fuera.
A los 18 años se fue a estudiar Arte y Cultura a Boston, duró dos y medio allí, nunca se sintió sola porque su abuelo vivía en Miami. Además, aunque no es la más rumbera, recuerda que tenía “un parche de cartageneros amigos”. Luego se aisló para estar con personas que no hablaran español y entrar en el “rollo del inglés”.
Su abuelo siempre ha sido un ejemplo. Lo adora. Es un sicólogo cubano-salvadoreño con una mente brillante, fue íntimo amigo de Marlon Brandon cuando joven. “No soy muy amiguera, soy más bien “cusumbosolo”, mi vida es estar con mi familia” afirma mientras contesta la llamada de su hija Catalina, parece llegará tarde.
En 1990 volvió a Bogotá a estudiar Diseño de Modas en la Escuela Arturo Tejada, al mismo tiempo entró a trabajar al informativo “Panorama” gracias a Julio Sánchez Vanegas, cuando en un coctel le dijo que lo llamara y días después presentó un casting, sin maquillaje ni mayor arreglo. Tenía talento, el aire.
Ella pensaba: mis papás me matan si les digo que me voy a ser actriz, mejor presentadora.
Siguió durante 7 años por el camino de la presentación -24 horas y CBS Noticias en Miami-. “La experiencia fue súper enriquecedora, en hoja de vida, como cultura general y nuevos amigos”. Pero, un día cualquiera sintió que había quemado la etapa. No sabía qué hacer.
Entonces, un amigo le dijo que ella era actriz, que presentará un casting –en vestido de baño- para la primera novela hecha en alianza de Telemundo y Caracol Tv, se llamaba “Sofía dame tiempo”. Lo descubrió, su rumbo era la actuación.
En 2001 actuó en “Ángel de la Guarda”, sí que le gustaba su papel. Luego, estuvo ocho meses en Día a Día, el magazine de la mañana en Caracol Tv. Más adelante sorprendió con “Tengo una ilusión”, allí estaba embarazada de su hija Julieta. No le tocó tan duro.
Tiempo después, en “Sobregiro de amor” se divirtió y el año pasado protagonizó “La Quiero a Morir”. La novela con más altos índices de raiting en el país. También actuó en “Los caballeros las prefieren brutas” y actualmente en “No te pido la luna” de Caracol. “El tres de mayo empezaré a grabar una comedia colombiana. Estoy feliz, y ya en ensayos y demás. Estaré bien ocupada”.
Catalina y Julieta marcaron su vida en lo positivo. En lo negativo, recuerda los tres primeros meses después de su separación de Francisco Cardona, luego de 8 años matrimonio. “Ya llevo casi tres años separada y estoy feliz, tranquila.
Soy súper amiga de Frank. La gente se aterra, porque “mamamos gallo” y le consulto decisiones para las niñas. Es mejor así” cuenta Ana María mientras revisa el disfraz de la mas chiquita de la casa.
Le fascina ser mamá. Cuando deja a las niñas porque tiene que ir a trabajar, es difícil, pero lo organiza. “Quiero que siempre tengan un buen ejemplo.
Todo el mundo me dice que soy la mejor mamá”. Ella primero es mamá, luego amiga. No va con eso de la “mejor amiga”, porque no hay suficiente respeto, es educar con confianza y seguridad, otra cosa es ser muy permisiva. Hay que poner límites.
Medicina biológica en su vida:
Hace aproximadamente ocho años, Ana María sufrió una fuerte alergia en el rostro, consecuencia del uso de una prestigiosa base de marca que le dio una infección.
El médico dermatólogo le recetó un corticoide que utilizó por 5 años, “esa vaina es fatal, él me dijo: esto es adictivo porque la piel te lo pide, y si no te lo pones, te empiezas a brotar”. Con el tiempo, empezó a utilizarlo tres veces al día. Pero se cansó, dependió. Necesitaba una cura de raíz.
Hace año y medio, Mijail Mulkay estaba yendo donde la doctora Gilma Garrido para bajar de peso. Se la recomendó, pues ella trataba todas las enfermedades. “Llegué allá súper brotada, cuando a mí nunca me ha salido un grano! Y si he tenido tres en mi vida, por cada uno me he encerrado 10 días”.
Habló con ella. Le puso algunas inyecciones en el rostro, unas pastillas, un bloqueador, y le dijo: a partir de hoy no uses más corticoide. Ana María se sorprendió, y le dijo si estaba loca. “La dejé, y desde el día siguiente, no me he vuelto a brotar”. La doctora es su amiga. Por ello le confió la piel de sus hijas que desde pequeñas han sufrido de dermatitis atópica. También las curó.
Sus hábitos:
Se siente orgullosa de ser monotemática con la comida. Se alimenta bien y trata de infundirles eso a mis hijas. Come lo mismo todos los días, con pequeñas variaciones, por ejemplo: desayuna yogurt con cereal, de onces come maní o queso, almuerza una ensalada completa con proteína -sin cebolla- y por la noche, de nuevo pasas o queso.
No suele hacer ejercicio. Se tonifica y relaja con lipomasajes y masoflash. “Funciona. Para la premier de “Los Caballeros las prefieren brutas”, me adelgazó cuatro centímetros la espalda en dos semanas” afirma.
Su hija mayor come desenfrenadamente y es muy flaca. “Tiene la herencia Cardona, que come y come y no se le nota. Impresionante”. Intenta que en la noche no coman carbohidratos.
Aunque Ana María no viaja mucho, intenta hacerlo durante el año con su familia al interior del país. Le encantaría hacer cine, pero se está programando más para hacer buen cine. “Yo soy sincera.
No quiero matarme trabajando, prefiero vivir”. No le gusta planificar tanto, tiene sueños y metas. Solo sabe que quiere llegar al cielo. “Las cosas se van dando. La vida me ha dado todo lo hermoso. Pienso que cuando planifica, se derrumba. Soñar es fácil”.
No se arrepiente de nada. Todo forma. Solo quisiera cambiar lo impulsiva que es en algunas situaciones donde se siente vulnerada.




















